Un buen protector de colchón alarga la vida de tu colchón y mantiene la cama más higiénica. Pero para que cumpla su función tiene que ajustarse bien y adaptarse a cómo duermes. Esto es lo que conviene mirar antes de comprar.
1. Mide tu colchón (largo, ancho y grosor)
Mide el colchón en tres puntos: largo, ancho y altura. Los protectores ajustables llevan una goma o faldón que abraza el colchón, por lo que el grosor es tan importante como el largo y el ancho. Comprueba que la altura máxima que admite el protector es igual o mayor que la de tu colchón.
Las medidas más habituales en España son:
- 90 x 190 / 200 cm (cama individual)
- 105 x 190 / 200 cm
- 135 x 190 / 200 cm (cama de matrimonio pequeña)
- 150 x 190 / 200 cm
- 160 x 190 / 200 cm
- 180 x 190 / 200 cm
2. Elige el tejido según lo que necesites
- Impermeable y transpirable: protege el colchón de la humedad y los líquidos sin que se acumule calor. Es la opción más práctica para el uso diario.
- Rizo de algodón: tacto suave y absorbente, muy agradable al dormir.
- Acolchado: añade una capa de confort extra sobre el colchón.
3. Piensa en quién duerme en esa cama
En camas infantiles o de invitados, un protector impermeable es casi imprescindible. Si buscas sobre todo confort, un acolchado o un rizo de algodón marcarán la diferencia.
4. Cuídalo bien
Sigue siempre las indicaciones de lavado de la etiqueta y evita los suavizantes fuertes en los tejidos con acabado impermeable. Un protector bien cuidado dura mucho más.
¿Quieres ver opciones? Echa un vistazo a nuestros protectores de colchón. Y si tienes dudas con la medida, escríbenos y te ayudamos a elegir.